Mercredi, Octobre 23, 2019
   
Text Size

Recherche

Español (spanish formal Internacional)French (Fr)Italian - ItalyEnglish (United Kingdom)

Poesía de posguerra

There are no translations available.

 

POESÍA DE POSGUERRA AÑOS 50

 

En torno a 1955 lo social pasas a ser lo dominante en los diferentes géneros literarios. Denunciar o dar testimonio de miserias e injusticias.

 

1954. Historia del corazón V. Aleixandre. (Sartre: “literatura de urgencia”)

 

1955. GABRIEL CELAYA. Cantos Íberos

BLAS DE OTERO. Pido la paz y la palabra

Estos poetas reclamaban una función comprometida para el poeta y la poesía, Celaya dijo que “la poesía es un instrumento entre otros, para transformar el mundo

 

 

 

 

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo”

Gabriel Celaya, citado por Rodríguez Puértolas et. al en Historia social de la literatura española

 

 

 

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

La poesía comprometida se opone a la poesía pura, a los presupuestos estéticos se anteponen otros objetivos.

 

Tema: de manera constante ESPAÑA, la injusticia social, alienación, el hambre, siempre tratado de forma general o partir de situaciones cotidianas por la censura, las alusiones aparecen veladas.

 

Estilo: sencillo, coloquial, es más importante el contenido que la estética, a veces prosaico aunque los buenos poetas saben aunarlos.

 

Autores: GABRIEL CELAYA y BLAS DE OTERO

 

Gabriel Celaya

 

Como otros poetas evolucionaron de la existencial a los social: Victoriano Crémer, Eugenio de Nora, Ángela Figuera, José Hierro, etc. Pero el más representativo junto a Blas de Otero es Gabriel Celaya. La trayectoria de Celaya se podría resumir de la siguiente manera: parte del surrealismo francés, para pasar a la poesía existencial y de ahí a la social:

 



«Nada de lo que es humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. Debe haber ideas, aunque otra cosa crean los poetas acéfalos. Debe haber calor animal. Y debe haber retórica, descripciones y argumentos, y hasta política».

«Un poema es una integración y no ese residuo que queda cuando en nombre de «lo puro», «lo externo» o «lo bello», se practica un sistema de exclusiones. La Poesía no es neutral. Ningún hombre puede ser hoy neutral. Y un poeta es por de pronto un hombre. (...) «La poesía no es un fin en sí. La poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo. No busca una posteridad de admiradores. Busca un porvenir en el que, consumada, dejará de ser lo que hoy es».

«Estamos "obligados" a los otros. Y no sólo porque hemos recibido en depósito un legado que nos trasciende, sino también porque el poeta siente como suya la palpitación de cuanto calla, y la hace ser –debe hacerla ser– diciéndola. Esta es precisamente su misión. No expresarse a sí mismo sino mantenerse fiel a esas voces más vastas que buscan en él la articulación y el verso, la expresión que le de a luz».

«Repitámoslo. Recémoslo: Nadie es nadie. Busquemos nuestra salvación en la obra común. Pesemos nuestra responsabilidad. Sintamos cómo al replegarnos sobre nosotros mismos nuestra inanidad nos angustia, y cómo al entregarnos, al ser para los otros, al ser en los otros y al participar a compás en la edificación general del futuro, el corazón se nos ensancha, el pulso nos trabaja, la vida canta y somos por fin, a todo voltaje, hombres enteros y verdaderos. Salvémonos así, aquí, ahora mismo, en la acción que nos conjunta. No seamos poetas que aullan como perros solitarios en la noche del crimen. Carguemos con el fardo y echémonos animosamente a los caminos matinales que ilumina la esperanza».





De «Cantos íberos», 1955)

Nosotros somos quien somos. ¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece. Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos. Somos a muerte lo íbero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos, transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen, pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres. Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

(De «Cantos iberos», 1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando
como un pulso que golpea las tinieblas,


cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrale
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.Ç
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.




Gabriel Celaya

 

 

Blas de Otero

 

1955. Pido la paz y la palabra

1959. En castellano

1964. Que trata de España. (Estas dos últimas escritas en París)

 

 

A LA INMENSA MAYORÍA

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad.  Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.

El poeta abandona sus preocupaciones personales para enfrentarse a los conflictos colectivos. Frente al tono pesimista y angustioso de la poesía anterior hallamos ahora una nota optimista, exultante, esperanzadora.

El tema de su poesía es España, sus gentes, sus pueblos, su pasado y presente.

El estilo aparentemente sencillo, lo logra tras un cuidadoso trabajo estilístico.

Evolución posterior: surgen dudas sobre la eficacia de la poesía social, así su postura como poeta va a llevarle a lo íntimo conceptual y a una renovación en lo formal, aparición de nuevos ritmos, liberación del lenguaje con imágenes audaces que le acercan al surrealismo.

 

Balance de la poesía social: es fruto de unas circunstancias sociales e históricas determinadas. Su objetivo principal, la denuncia y la concienciación determinada en algunos poetas, un descuido estilístico que hizo que esta poesía rayara en el prosaísmo.

Muchos se desengañaron de que el mundo podía cambiarse a través de la poesía, hubiera hecho falta que esta se escuchase por los altavoces, el cansancio por la poesía social irá en aumento hasta que nos adentremos en la década de los 60.

  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow

Premio COFAPA 2017

Notre Centre

  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow


Accès Utilisateur